Ansel Adams: straight photography (parte 2)

Monolith. / Ansel Adams

Después de un tiempo de experimentación, Adams finalmente desechó al pictorialismo y se decantó por los enfoques nítidos, contrastes intensos, las exposiciones precisas y un trabajo laborioso en el cuarto oscuro. Así, en 1927, produjo su primer porfolio con esa nueva técnica. En el mismo, se incluía la famosa imagen Monolith, tomada con una cámara Korona, usando placa de vidrio (precedente de la película fotográfica) y filtro rojo oscuro (para intensificar los contrastes tonales).

 

En su búsqueda del nuevo estilo, le ayudó en 1930 el fotógrafo Paul Strand quien le encaminó hacia la straight photography o fotografía pura, en la que la lente y su capacidad de nitidez es fundamental y dónde la fotografía deber recibir el mínimo retoque posible.

Un año después, en 1931, Adams realizó su primera exposición en solitario en el Smithsonian de Washington con una excelente crítica. A pesar de todo, Adams no estaba satisfecho con su trabajo, pues sentía que no se aproximaban a los resultados de Strand. Así que decidió ampliar sus temáticas para incluir bodegones y fotos de primer plano, e intentó previsualizar las imágenes antes de tomarlas. Asimismo, enfatizó el uso de las largas exposiciones con luz natural y con pequeñas aperturas, lo que le ayudó a mejorar mucho en el detalle.

Ansel Adams supuso una revolución en el arte fotográfico, pues irrumpió en él, en pleno auge del fotoperiodismo y la fotografía creativa de vanguardia, dando una nueva dimensión a la fotografía de paisaje. De hecho, Alfred Stieglitz, uno de los padres de la fotografía moderna estadounidense, dijo que “las fotografías de Adams eran las más perfectas que había visto”.

Iglesia y automóvil abandonado. Tiburón. California. / Ansel Adams

No obstante, no todo fueron halagos lo que recibió en aquella época, puesto que fue criticado por otro de los grandes como Cartier-Bresson, quien atacó su falta de implicación con los problemas de la sociedad: “El mundo se está cayendo a trozos y todo lo que Adams y Weston fotografían son piedras y árboles”.

Adams fotografió sin artificios esos preciosos lugares naturales, y logró realzarlos mediante su profundo conocimiento de la química de la luz, para conseguir negativos y copias tal y cómo deseaba que fueran.

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